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domingo, 21 de febrero de 2016

¿Dónde hay felicidad? por Swami Sivananda


¿Dónde hay felicidad? por Swami Sivananda

La vida es común a pájaros, perros, hormigas, hombres, etc. la existencia es común a paredes, piedras, mesas, pájaros, animales, hombres, etc. El deseo de gozar de Nitya Akhanda Sukha (infinita indivisible felicidad) es común a todos.

Todos los actos tienen como fin el logro de felicidad. La virtud es la raíz de la felicidad. El Atman es Ananda Svarupa (bienaventuranza en esencia).

Todos coinciden en que el único fin que tiene el hombre en todos sus actos es el de asegurarse felicidad. Por lo tanto, el fin superior del hombre debe ser el de obtener felicidad eterna, infinita, ininterrumpida y suprema. Sólo puede tenerse esta felicidad en el propio Ser o Atman. Por lo tanto, busca en tu interior para alcanzar esa beatitud eterna.

Todo hombre tiene el derecho de nacimiento a ser feliz. Todos nosotros queremos ser felices. Busca esta felicidad eterna en el Atman que brilla en tu corazón. Sumérgete profundamente en el Atman mediante la meditación silenciosa y profunda. Obtendrás beatitud perenne. No hay otra forma, mi querido Ram.

Todas las esperanzas de felicidad en este mundo terminan en dolor, desesperación y sufrimiento. Los placeres están mezclados con dolor. La belleza está mezclada con fealdad. La amabilidad, con ira y palabras duras. No hay ningún soporte real en este mundo en el cual apoyarse. La indulgencia sensual genera enfermedad, agotamiento, debilidad y pérdida de vigor. Los objetos sensuales son tan dañinos como el veneno. El sexo débil encapricha. El dinero y el poder llenan la mente de vanidad. La gloria y la belleza de la juventud son tan evanescentes y cambiantes como la sombra de un árbol. El hijo se convierte en enemigo del padre. Los hermanos pleitean en la corte. No hay verdaderos amigos aquí. El multimillonario mendiga en las calles cuando quiebra. La vida es incierta. Plagas, neumonía, cólera y gripe barren con la población de un país en corto tiempo. Los horrores de la guerra son terribles y espantosos. Los dictadores hacen lo que quieren. Hay luchas entre capitalistas y trabajadores. Hay guerra entre una nación y otra. No hay paz en la tierra. No confíes en tu cuerpo, tu mente y tus sentidos. Ten vida espiritual interior. Experimenta al Ser. Entonces, todos los sufrimientos terminarán.

Si se paraliza el nervio del gusto, el glosofaríngeo, no puedes disfrutar de las distintas clases de platos sabrosos. Si la retina o el nervio óptico se paralizan, no puedes gozar de las diversas formas hermosas. Si el nervio auditivo se paraliza, no puedes oír la música melodiosa. Si el nervio olfatorio se paraliza, no puedes gozar de las distintas clases de fragancias dulces. Si tu nervio sensorio del Indriya de la reproducción se paraliza, no puedes gozar de la felicidad conyugal. ¿No te resulta obvio que el mundo es un juego de los nervios? ¿No entiendes ahora que este universo de opuestos es ilusorio? Tendrás que depender de esos nervios y sentidos para tu felicidad. Si estos nervios dejan de funcionar, te vuelves miserable, aunque poseas una fortuna enorme y edificios palaciegos. ¿Puedes llamar felicidad verdadera y duradera a esos pequeños placeres sensuales ilusorios que dependen del juego de los nervios? Es sólo una picazón de los nervios que encanta a las almas engañadas que han perdido el poder de discernimiento y entendimiento.

Si estás ganando cien rupias mensuales, no te compares con un hombre que gana quinientas rupias. Si lo haces, te volverás descontento. Eso perturbará tu paz mental. Compárate con el hombre que gana sólo veinticinco rupias por mes. Agradécele a Dios por tener tu estado actual. No hay fin para tus deseos. Sólo el contentamiento puede calmar a tu inquieta mente.

No hay riqueza mayor que el contentamiento. Las ambiciones mundanas son inútiles. Aspira a lo alto. Aspira a alcanzar a Brahman. Ten esta ambición espiritual suprema. Esto aniquilará todos los vanos deseos mundanos. Las ambiciones mundanas te llevarán al dolor, el sufrimiento y la decepción.

Amigo, puedo decirte cómo ser feliz. Di la verdad. No lastimes a nadie. Recuerda a Dios. Sirve. Ama. Da. Observa Brahmacharya. Contempla al Ser inmortal y feliz en todas partes.

Si quieres paz y vida eterna, practica lo siguiente: Sé franco y sincero. Habla desde el corazón. Controla los Indriyas. Controla la mente. No hieras los sentimientos de los demás. Sé amable con todos. Di la verdad. Lleva una vida de simplicidad y contento. Observa Brahmacharya. Ten Satsanga. Sirve a los santos, Sadhus, Sannyasins y a todos los seres. Haz mucha caridad. Desarrolla Kshama y controla la ira. Lee libros religiosos. Practica Japa y Kirtan. Medita. Sirve a tu Guru con intenso respeto y afecto. Aprende a discernir. Aprende a ver al Uno en los muchos. Renuncia al fruto de las acciones como Ishvararpana (ofrenda al Señor).

Abandona la mala compañía. Subyuga la lujuria, la ira y la avaricia mediante el esfuerzo constante. Gozarás de paz, alegría e inmortalidad.

Puedes gozar de mucha paz mental si no te entrometes en los asuntos de otros. Ocúpate de lo tuyo y descansa en paz.

La paz y la felicidad que buscas en los objetos externos no están allí. Tus ideas cambian a cada momento y, con ello, también cambia el objeto. Pierdes el gusto por un objeto particular que te ha dado algún disfrute hasta último momento. Esta es tu experiencia en el mundo. Ahora buscas un nuevo objeto. Anhelas aquello que pueda darte placer real y eterno. Te dejas engañar otra vez. Los sentidos y los objetos te engañan.

 La verdadera felicidad, la beatitud eterna, está en tu interior. La encontrarás en tu propio Ser. Sin saberlo, deseas los objetos externos. Ahora, sumérgete en el interior cerrando los ojos y eliminando todos los pensamientos del mundo. Experimenta la felicidad eterna. Todas las miserias del mundo terminarán.


sábado, 31 de mayo de 2014

Enseñanza 69 – El Sí mismo conoce todo - Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj


Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj

Enseñanza 69 – El Sí mismo conoce todo

Dasbodh: Capítulo 12, Subcapítulo 2, Verso 2


extracto del libro  AMRUT LAYAVOLUMEN II
por Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj


Cualquiera que sea el deseo, cualquiera que sea el concepto, no es nada
sino las ondas de la «mente-interna», surgiendo de diferentes maneras.

Tenéis que ser sabios. ¡Oh, criaturas obsesionadas con la vida doméstica, escuchad! ¿Qué dice vuestro deseo? ¿Qué asume vuestro concepto? Todo esto es sabido por el Sí mismo. Él sabe cómo sois desde dentro. Vosotros podéis engañar a todos menos a Él. Preguntad a vuestra mente cómo sois verdaderamente. La mente fluye como un río. Solo puede engañarse a sí misma. La «mente-interna» (antahkarana) tiene muchas ondas, pero la esencia de la «mente-interna» es el Sí mismo.

El que dice, «solo yo debo prosperar y otros deben fracasar», provoca su propia destrucción. Tendrá que padecer un montón de sufrimiento, debido a que ha omitido hacer un esfuerzo correcto por la felicidad. Si queréis prosperar, continuad haciendo solo buenas obras. Al final todo se paga. Si os esforzáis por la felicidad desde el comienzo mismo, estáis obligados a obtenerla, incluso si decís más tarde que no la esperabais. Hay un dicho en marathi:

«Si lloras, tu Dios llora también,
  Si ríes, tu Dios ríe también».

Un jñani no mete a nadie en problemas. Él no se mete en los asuntos de otras gentes ni cae en discusiones inútiles. Enseñaos primero a vosotros mismos lo que queréis predicar a otros. Sed conscientes constantemente de vuestro deber principal de comprender la naturaleza del Sí mismo, y permaneced intocados como Él. Debéis encontrar de qué manera estáis relacionados con el mundo. Esto es lo que se menciona en este capítulo. Lo mismo que un loto permanece intocado, aunque vive en aguas cenagosas, así también vosotros debéis permanecer inafectados, aunque vivís en esta existencia mundana. Solo entonces dará fruto el conocimiento del Sí mismo.

(Sin fecha)


 Paz, Luz y Amor


Enseñanza 57 – La renunciación es la verdadera felicidad - Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj

Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj

Enseñanza 57 – La renunciación es la verdadera felicidad

 De una enseñanza sobre el Eknathi Bhagwat del santo Eknath

extracto del libro  AMRUT LAYAVOLUMEN II
por Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj

Las derivas de los pensamientos se desvanecen en la felicidad del Sí mismo. Las numerosas derivas del pensamiento surgen en el placer estimulado por los objetos y el cumplimiento de los deseos. En este mundo, todos los placeres materiales se gozan solo por medio del pensamiento y sus derivas. La «felicidad del Sí mismo» se obtiene solo después de que las derivas del pensamiento son abandonadas y, por consiguiente, «cesadas» sin que se encuentre rastro de ellas. Esto mismo es el verdadero yoga.

La renunciación es la única fuente de felicidad verdadera. Considerando el mundo no verdadero, el que calma los pensamientos obtiene la «felicidad del Sí mismo» (laya, absorción). Si una persona emprende una cierta transacción de negocios, de ello se sigue que tiene que hacer frente a una serie de complicaciones y que ello requiere que adopte diversos esfuerzos sostenidos para cumplir su deseo. La «envoltura mundana externa» (la aparición de diversas circunstancias sobre el Sí mismo) solo atormenta y crea más estimulación para los pensamientos. Comprended que el cumplimiento de los deseos mundanos no puede proporcionar nunca tanta felicidad como su renunciación.

Una persona que va a ver un drama, tiene que gastar dinero para la entrada, y tiene que sentarse erguido, incluso incómodamente a veces, durante horas. También tiene que quedarse levantado hasta tarde, incluso bien pasada la medianoche, y por lo general, sufre mucho y goza poco. ¡Tanto por la felicidad objetiva! Por el contrario, la persona que no va a ver el drama se ahorra todo el problema. Se sienta hacia atrás, se relaja y goza de una tarde apacible y un buen sueño nocturno. Cuanto más renuncia uno a las «apariencias», más grande es la «felicidad del Sí mismo».

Solo el que encuentra esta «envoltura mundana externa» disgustante puede ser llamado el verdadero devoto del Maestro. Ninguna otra felicidad, o gozo, es tan grande como la «felicidad del Sí mismo». La «felicidad del Sí mismo» se conoce también como la «felicidad carente de deseos». Las pulgas en las ubres de una vaca no beben leche. En lugar de ello chupan sangre. Similarmente, aquellos que no son verdaderos devotos, no obtienen la «felicidad del Sí mismo». Ellos no conocen nada mejor, de modo que beben del mundo y no del Sí mismo. Sin embargo, uno no puede desarrollar nunca realmente una aversión hacia la «felicidad del Sí mismo», puesto que esta felicidad no se experimenta por los órganos sensoriales.

La felicidad, o el placer que se goza por medio de los órganos sensoriales, en el cumplimiento de los deseos, solo sirven para cansar y debilitar al cuerpo. Con el tiempo uno desarrolla una aversión hacia tales goces, debido a que se basan en el deseo. Aquellos que guardan amorosamente la compañía de los santos pueden experimentar deseos, sin embargo nunca serán perturbados por ellos. El santo Tukaram estaba inmerso en la vida mundana; sin embargo, en la compañía de los santos, se convirtió en un devoto y alcanzó el pináculo de la devoción. La devoción debe ser practicada de diversas maneras. Si uno mantiene la práctica de la devoción, es seguro que viene el desapego.

Una lámpara no se enciende para prender fuego a la casa, pero si la lámpara arde e incendia algo, entonces quema no solo la casa sino también el pueblo entero. Similarmente, cuando el fuego del conocimiento ilumina el propio corazón lleno de fe, incendia y quema todos los deseos, y entonces nace el desapego. Muchas gentes pueden escuchar enseñanzas, pero sin fe en los santos, eso no hace nada más que proporcionarles pericia en el debate. Ellos pueden devenir inflexibles como un árbol, o henchidos de engreimiento y orgullo como un toro, pero su fe en el Maestro no es firme. Si hay humildad, modestia y ecuanimidad en el comportamiento de uno, y si uno deposita una tremenda fe en el Maestro, entonces el residuo de los conceptos anteriores es lavado y uno deviene desapegado de los deseos.

El que está en la compañía de los santos verdaderos, en verdad habla como un santo. La devoción al Sí mismo, puede convertir a un sirviente en un Maestro. El alcance de la devoción es infinito. El poder de la devoción es tal que hace al devoto superior incluso a un rey. El que espera los resultados que es probable que la devoción traiga, no puede obtener nunca la felicidad de la devoción. El Señor Krishna dice en la Bhagavad Gita, «yo mismo soy incapaz de describir la importancia de la devoción a mí». Fue la devoción lo que permitió decir al santo Tukaram, un pequeño tendero, «los santos son antes incluso de Dios». La devoción puede llevar a cabo un inmenso cambio en el devoto. Tal es la grandeza de la devoción.

02/10/1933 — Enseñanza de la tarde

 Paz, Luz y Amor


Enseñanza 52 – La ilusión es eso que no es - Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj

Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj

Enseñanza 52 – La ilusión es eso que no es


De una enseñanza sobre el Yogavasishtha

extracto del libro  AMRUT LAYAVOLUMEN II

por Shri Sadguru Siddharameshwar Maharaj


Si decís que maya no existe, ella parece estar ahí enfrente de vosotros; y si decís que existe, no es verdadera. Maya no es ni el Brahman, ni es distintivamente aparte del Brahman. Maya no es ni verdadera, ni no-verdadera. La palabra maya significa literalmente «eso que no es» (ma-no, ya-eso). La palabra «no» indica siempre la ausencia de la Verdad. Maya no es verdadera, y por consiguiente es indescriptible. Un objeto indescriptible es solo una apariencia pasajera. Maya es ilusoria por naturaleza. Todos los objetos en ella son fantasmales. Existen solo en vuestra imaginación. Los objetos que cambian a cada instante son ilusorios. Eso que es verdadero, no puede volverse nunca falso; y eso que es falso, no puede devenir nunca verdadero. Los objetos indescriptibles son ilusorios, los objetos ilusorios son perecederos y los objetos perecederos están sujetos al cambio.

Estos objetos perceptibles son todos similares al engaño del «hombre del saco». Ellos son la causa de alegrías y aflicciones. Son efímeros. Maya aparece cuando nosotros no somos conscientes de ella (como maya), y al conocerla, es destruida. Sin meditar sobre maya, ella no puede ser destruida nunca. Esto se debe a que nosotros nos enorgullecemos neciamente de nuestro cuerpo, sin reconocer nuestro verdadero Sí mismo. Maya ni siquiera requiere el concurso de los pensamientos para aparecer ante nosotros. Ella ha comenzado a aparecer debido solo a que nosotros hemos asumido que ella «es».

No solo maya no es verdadera, sino que ni siquiera merece la pena meditar en ella con la finalidad de probar que no es verdadera. Nosotros tenemos que «pensar», debido a que constantemente hemos asumido que ella está presente. Por consiguiente, ayudaos de vuestro pensamiento para destruirla. La ilusión es llamada la corriente de cinco chorros. Ella vela a la consciencia individual (jiva), y envuelve el Sí mismo con su corriente de cinco chorros. Algunos la llaman «las cinco aflicciones». La corriente de cinco chorros es ignorancia, egotismo, ira, odio y codicia (deseo insaciable), y es solo el sentimiento de nuestra consciencia interna.

La ignorancia es amnesia. Es estar olvidado de la «Verdadera Naturaleza» (Swarupa) de uno. Es la condición en la que nosotros olvidamos nuestro Sí mismo, y nos concentramos en otra parte. Es el engaño lo que le hace a uno olvidar el Sí mismo, nuestra propia existencia. Uno olvida el Sí mismo debido a esta ignorancia, y sin embargo todo el tiempo permanece solo ese Sí mismo.

El orgullo representa un sentimiento contrario, lo opuesto a lo que es realmente. Es cuando algo es interpretado como completamente diferente de lo que es realmente. Está fuera de este sentimiento el que uno pueda hacer algo tan extraño como llamar a una silla, burro. Es la condición de la mente en la que uno no reconoce nunca eso que «Es» verdaderamente. Es cuando algo existe en una forma pero se asume que es en otra. La idea «yo soy el cuerpo» es ella misma orgullo. Se debe a este sentimiento el que uno se olvide del verdadero «Sí mismo», y esté poseído por la consciencia corporal. Se debe a esto el que nosotros nos identifiquemos con el cuerpo. Se debe a esto la creencia de que nosotros somos el cuerpo.
30/09/1933

 Paz, Luz y Amor