goce. Aquel que realiza al Ser
Supremo, se libera hasta de este deseo.
60. — ¡Oh Kounteya!, los
turbulentos sentidos fuerzan a ir por mal
camino a la mente de aquel que
está luchando para perfeccionarse.
61. — Controlándolos, el hombre
de conocimiento firme, debe meditar
en Mí. Sin duda, la sabiduría del
que ha controlado sus sentidos, no vacila más.
62-63. — En el que piensa en los
objetos, nace el apego, del apego nace
el deseo, del deseo (frustrado)
nace la ira, de la ira nace la ofuscación, de la
ofuscación nace la confusión de
la memoria; luego, la voluntad queda
destruida, y entonces el hombre
perece.
64. — Pero, el hombre controlado,
con sus sentidos restringidos, libre de
atracción y aversión, aunque se
mueve entre los objetos, alcanza la paz.
65. — Al alcanzar la paz, todos
sus pesares desaparecen. En verdad, se
afirma muy pronto la sabiduría
del hombre sereno.
66. — En cambio, para el
incontrolado, no existe la sabiduría ni la
meditación. El que no medita no
tiene paz; y sin la paz, ¿cómo se puede lograr
la felicidad?
67. — Como el viento lleva al
barco fuera de su ruta, así, uno pierde la
conciencia cuando la mente es
llevada por los intranquilos sentidos.
68. — Por eso, ¡oh tú de
poderosos brazos!, aquel, cuyos sentidos ante
los objetos son bien controlados,
ha alcanzado el conocimiento firme.
69. — Lo que es noche para los
seres comunes, es día para el hombre de
autocontrol; y lo que es día para
aquellos, es noche para el conocedor del Ser.
Comentario
El hombre común es ignorante del
supremo conocimiento, el cual es logrado
por el hombre de autocontrol. La
conciencia del hombre común, que está
siempre intranquila, es puramente
sensoria; el sabio es indiferente a esa clase
de conciencia.)
70. — Sólo alcanza la paz el muni
(sabio silencioso, o quien siempre
piensa en Dios) en quien entran
los deseos del mismo modo que los ríos en el
pleno y plácido océano, sin
perturbarlo, y no aquel que desea los placeres.
71. — Aquel que vive desapegado,
que abandona todos los deseos, y
que no tiene noción alguna de
"yo" y "mío", alcanza la paz.
72. — ¡Oh Partha!, éste es el
estado de establecerse en Brahman,
alcanzando lo cual, no quedan más
ilusiones. Aun cuando se logre ese estado
en el momento de morir, el hombre
alcanza Brahma-Nirvana, se identifica con
lo Supremo.