sábado, 22 de noviembre de 2014

EL ESTADO DE UN YOGUI LIBERADO por Swami Sivananda



 Un Yogui liberado está libre aún mientras vive en la tierra. Es un gran héroe espiritual, un sabio iluminado, una usina de energía divina. Mira a todos con gran amor y compasión. Del mismo modo en que un hombre con lentes verdes ve objetos verdes en todas partes, un Yogui liberado ve la Conciencia omnipresente y luminosa en todas partes. En verdad, siente que todo es él mismo solamente, que las serpientes, los escorpiones, los tigres, los osos y los leones son una parte suya como los ojos, la nariz, las orejas, las manos y los pies. Él es uno con la flor, el éter, el sol, el océano, la montaña y el cielo. Tiene visión cósmica y sentimiento cósmico.
Un Yogui que ha logrado la liberación mientras vive en este cuerpo físico, no es sacudido por las fuerzas ciegas de atracción y repulsión. No es afectado por la dualidad multifacética. Para él, no hay distinción entre el ladrón y el santo, el oro y la piedra, el honor y el deshonor. Ve a la Realidad Única o Dios en todas partes y en todas las cosas. Se baña en el frío néctar de ambrosia que desborda del corazón contento y la mente inactiva.
No tiene el más mínimo interés egoísta y está absolutamente libre de preocupaciones, dificultades, problemas, tribulaciones, penas y ansiedad, bajo toda circunstancia. No es esclavo de sus estados de ánimo; está siempre alegre y en paz. Sus virtudes superiores han sido perfectamente desplegadas; todos los atributos divinos están completamente despiertos en él. Cada una de sus debilidades y limitaciones ha sido quemada en su totalidad. Él brilla en su prístina gloria, en su propia naturaleza esencial de Conciencia Divina. Irradia paz y goce en todas partes.
La verdadera grandeza de un Yogui liberado es indescriptible. Sus ojos son serenos y tranquilos, sus acciones perfectas y santas, su hablar dulce y breve, inspirador e imponente. Su andar es espléndido, su toque purificador, su mirada compasiva, sus gestos iluminadores. Él es omnisciente, tiene conocimiento intuitivo trascendental y comprensión clara del corazón mismo de todas las cosas y seres. En su presencia, experimentarás un profundo sentido de paz y armonía, gran elevación e inspiración.
 Paz, Luz y Amor

LA NATURALEZA DE DIOS por Swami Sivananda

  Hay una Conciencia viva, inmutable y eterna que subyace en todos los nombres y formas, y que mantiene todo unido. Eso es Dios. Dios es el Veedor invisible, el Oyente inaudible, el Pensador impensable, el Conocedor desconocido. Invisible, Él te ayuda dándote una mano. Inaudible, Él escucha lo que dices. Desconocido, Él conoce tus pensamientos. Él es el Poder Absoluto, la Conciencia Infinita. Él es el Eterno detrás de toda inestabilidad, es el Sostenedor de todas las funciones y todos los fenómenos.
La Voluntad de Dios se expresa en todas partes como una Ley. Las leyes de gravitación, cohesión, relatividad, causa y efecto, las leyes de electricidad, química, física y todas las leyes psíquicas son expresiones de la voluntad de Dios. Toda realidad que exista, por la cual todo este universo de terribles inmensidades subsiste, es Dios. Belleza, sabiduría, amor, bondad, paz y felicidad son los atributos de Dios. Él es Luz y Verdad, el Origen de toda Energía. La meditación en el Señor omnipotente es un método dinámico para aumentar en uno la energía, la fuerza y el poder.
Ya sea que aceptes la existencia de Dios o no, Él siempre existe. Es al mismo tiempo inmanente y trascendente, manifiesto e inmanifiesto. Está más cerca de ti que tu aliento, tus manos y tus pies. Experimenta la verdad suprema de la omnipresencia de Dios en el sonido, el color, la forma, el sabor, el olor y la energía en cada pulgada de Su creación.
Dios está más allá del alcance de los sentidos, pero tú puedes experimentarlo, conocerlo y sentirlo, aquí y ahora. Aquél que nunca probó una manzana no puede nunca conocer su sabor; del mismo modo, no se puede conocer la naturaleza de Dios sin intuición o experiencia directa. El conocimiento de Dios es la cura definitiva para todos los males y sufrimientos de la vida. Dios es la panacea suprema para toda debilidad, infelicidad y limitación. Él es Gracia ilimitada y un Océano de misericordia sin límites, la piedra fundamental y el fin de todos los seres. Búscalo, experiméntalo. Sólo entonces puedes ser perfecto y libre. 

Paz, Luz y Amor

Salir del patrón del sufrimiento por Adyashanti


 

Salir del patrón del sufrimiento 
por Adyashanti

¿Cómo salir de esto, entonces? ¿Cómo evitaremos perdernos en nuestros propios pensamientos, proyecciones, creencias y opiniones? ¿Cómo empezamos a buscar una salida de este patrón del sufrimiento?

Para empezar, tenemos que hacer una observación, que es sencilla pero muy reveladora. Todos los pensamientos (los pensamientos buenos, los pensamientos malos, los pensamientos cariñosos, los pensamientos malignos) se producen dentro de algo. Todos los pensamientos surgen y desaparecen dentro de un vasto espacio. Si observas tu mente, advertirás que cada pensamiento se produce por sí mismo sin más, que surge sin ninguna intención por tu parte. Nuestra reacción aprendida es aferrarnos a ellos e identificarnos con ellos. Pero si somos capaces de renunciar, aunque sólo sea por un momento, a esta tendencia angustiosa a aferrarnos a nuestros pensamientos, empezamos a advertir una cosa muy profunda: que los pensamientos surgen y se agotan de manera espontánea y por sí mismos dentro de un espacio inmenso; que el ruido de la mente se produce, en realidad, dentro de un sentido muy profundo de silencio.

Puede que esto no resulte evidente a primera vista, porque estamos acostumbrados a concebir el silencio y la quietud en términos del entorno exterior. ¿Es silenciosa mi casa? ¿Ha dejado de ladrar el perro del vecino? ¿Está apagado el televisor? O bien, tendemos a concebir el silencio en términos internos. ¿Es ruidosa mi mente? ¿Se han tranquilizado mis emociones? ¿Me siento tranquilo? Pero el silencio o la quietud de que estoy hablando no es un silencio relativo. No es una ausencia de ruido, ni siquiera una ausencia de ruido mental. Es, más bien, una cuestión de empezar a advertir que existe un silencio que está siempre presente, y que el ruido se produce dentro de este silencio, incluso el ruido de la mente. Puedes empezar a darte cuenta de que todo pensamiento surge sobre el telón de fondo de un silencio absoluto. El pensamiento surge literalmente dentro de un mundo sin pensamientos; cada idea aparece dentro de un vasto espacio.

Cuando seguimos observando la naturaleza del pensamiento y, más concretamente, quién o qué es consciente de que se produce el pensamiento, la mayoría de las personas estamos bastante seguras: "Bueno, yo soy el que observa el pensamiento". Eso es lo que nos han enseñado y lo que nosotros suponemos de manera natural, que "tú" y "yo", como individuos separados, somos los que "pensamos" nuestros pensamientos. ¿Quién los iba a pensar, si no? Pero si lo observas con atención te darás cuenta de que en realidad no es cierto que seas tú el que piensa. El pensamiento es una cosa que sucede, sin más. Sucede, lo quieras tú o no, y se detiene, lo quieras tú o no. Cuando empiezas a observar este proceso, te puede impresionar bastante el descubrimiento de que tu mente piensa por sí sola y deja de pensar por sí sola, sin más. Si dejas de intentar controlar tu mente, comienzas a advertir que el pensamiento se produce dentro de un espacio muy vasto. Este descubrimiento es extraordinario, porque empieza a mostrarnos la presencia de algo distinto del pensamiento, y que nosotros somos algo más que el primer pensamiento que nos viene a la mente.

Cuando nos creemos nuestros pensamientos, cuando creemos muy dentro de nosotros que, de hecho, equivalen a la realidad, podemos empezar a ver que esto nos conduce directamente a la frustración, al descontento y, en último extremo, al sufrimiento, a muchos niveles. Este descubrimiento es el primer paso para desenmarañar nuestro sufrimiento. Pero también hay que ver algo más, una cosa más fundamental todavía. Este descubrimiento más profundo se produce mucho después de que hayamos formado nuestras opiniones, nuestras creencias y nuestra capacidad de conceptualizar. ¿A qué se debe que, a pesar de que hemos empezado a advertir que son nuestras mentes las que nos hacen sufrir, seguimos asiéndonos tan profundamente y con tanta vehemencia a ellas? ¿Por qué nos seguimos aferrando a esta identificación, hasta el punto de que a veces parece que es nuestra mente la que se aferra a nosotros? Uno de los motivos por los que hacemos esto es que creemos que nosotros somos, en realidad, el contenido de nuestras mentes: nuestras creencias, nuestras ideas, nuestras opiniones. Esta es la ilusión primordial: que yo soy lo que pienso, que yo soy lo que creo, que yo soy mi punto de vista particular. Pero, para ver más allá de esta ilusión, resulta útil observar con mayor profundidad todavía qué es lo que nos impulsa a ver el mundo de esta manera.

Paz, Luz y Armonia

jueves, 20 de noviembre de 2014

Cómo experimentamos la felicidad? por Atman Nityananda,



¿Cómo experimentamos la felicidad?
por Atman Nityananda

La libertad, la paz y la felicidad es lo que realmente somos, pero el ego y los deseos nublen nuestra inteligencia y no nos damos cuenta de ello.
La felicidad se encuentra siempre dentro de nuestro corazón, es un atributo de la Consciencia, pero no la experimentamos porque nuestra mente está siempre agitada y extrovertida y siempre estamos en un estado de confusión emocional.
Podemos experimentar la felicidad sólo cuando la mente está tranquila y descansa en nuestro corazón. Los deseos, los miedos, la ira, etc., mantienen a la mente siempre agitada y el prana se contrae. Esta condición se experimenta como sufrimiento.
¿Cómo experimentamos la felicidad a través de las experiencias sensoriales?
Cuando se cumple un deseo la mente se vuelve por un tiempo calmada, concentrada e introvertida. En este estado mental la mente refleja naturalmente la felicidad de nuestro Ser interior o Consciencia. Pero nosotros no lo reconocemos porque el ego pone un velo en este proceso. Pensamos que experimentamos felicidad porque conseguimos el objeto deseado.
Debido al cumplimiento de los deseos podemos experimentar un poco de felicidad, pero debido a los deseos experimentamos una gran cantidad de sufrimiento psicológico, servidumbre y separación. No podemos tener deseos y placeres sin experimentar sufrimiento, porque todos los trastornos y defectos psicológicos son sólo modificaciones del deseo. El impulso o la energía del deseo tiene una fuerte vibración que se experimenta como sufrimiento. Además los deseos son insaciables y no hay manera de estar libre de los impulsos dolorosos del deseo si tratamos siempre de cumplirlos.
La experiencia de la felicidad a través del camino espiritual
Por otro lado, hay una manera de disfrutar de la felicidad de nuestro verdadero Ser interior, sin sufrir consecuencias dolorosas. Este es el camino espiritual. Mediante la purificación, el discernimiento, el desapego, la meditación y la auto-indagación podemos conscientemente morar siempre en nuestro corazón y experimentar para siémpre el gozo de nuestra propia existencia.
Recuerda que el ego es nuestro verdadero enemigo y no los objetos en sí mismos. Si mediante prácticas espirituales eliminamos de nuestra psicología el virus psicológico (el ego) y sus deseos podemos experimentar siempre la felicidad, la paz y la libertad completas. Este es nuestro destino y nuestra morada eterna!
Que Dios te bendiga para realizar tu verdadera naturaleza en esta misma vida y ser Libre para siempre!
Paz, Luz y Amor