domingo, 21 de septiembre de 2014

LAS ILUSIONES DEL EGO por Nityananda Atman


LAS ILUSIONES DEL EGO

El ego tiene una capacidad milagrosa para identificarse con todo creando así diversos tipos de ilusiones. Con la ayuda de tamas (el guna que vela la verdad en cada situación) y rajas (la cualidad que hace posible suceder la proyección) el ego crea todas las identificaciones y proyecciones ilusorias.

El ego debido a su naturaleza rajasotamásica oscurece y embota nuestro Buddhi (intelecto) y su capacidad de discernir lo falso y lo verdadero. Sin el correcto funcionamiento de nuestro Buddhi el ego se identifica muy fácilmente con todo.

COMO EL EGO CREA LAS ILUSIONES

El ego crea todas las ilusiones debido a los gunas rajas y tamas y via la identificación, la proyección, la asociación, la superimpotition, la imaginación, la falta de discernimiento y de atención.

El ego crea las ilusiones de dos maneras:

Primero: con prestar las cualidades de todo con lo que se identifica (consciencia, objetos, personas, grupos) y considerarlas como propias. Por ejemplo, el ego se identifica con la conciencia y superpone sobre sí mismo la luz de la conciencia creando la ilusión de que el propio ego es consciente de sí mismo.

Segundo: Todo lo contrario del anterior: El ego proyecta sus propias cualidades (que son las relacionadas con los cinco cuerpos o envolturas)  a todo con lo que se identifica (consciencia, objetos, personas) (que son las relacionadas con los cinco cuerpos o envolturas) y crea la ilusión de que estas cualidades pertenecen a ellos.

Por ejemplo el ego se identifica con la consciencia y superpone a ella las cualidades del cuerpo físico y por eso decimos: “Me voy a morir”, “Soy gordo” etc.

Cuando sobrepone las cualilades del cuerpo vital a la consciencia decimos “Tengo hambre”, “Tengo sed” etc, las cualilades del cuerpo emotional decimos “Estoy triste”, “Estoy enfadado”, las cualilades del cuerpo mental decimos “Soy listo”, “Soy estupido”, etc.

LAS IDENTIFICACIONES CREADAS POR EL EGO

El ego es un virus psicológico que se identifica con los cuerpos (grueso y sutiles) y sus funciones (corporales, vitales y psicológicas) y los utiliza para sus propios fines. La fundamenal identificación que el ego causa y que es la base de todos los demás es la identificación del cuerpo físico con la consciencia. El ego se identifica simultáneamente con el cuerpo y con la conciencia y proyecta la vitalidad y la presencia de la conciencia al si mismo y al cuerpo y las cualidades del cuerpo a la conciencia. Así que el ego nos hace sentir que somos el cuerpo y como ‘cuerpo-Yo’ somos auto-conscientes. Asi nos sentimos que nuestro Yo (ego) es sensible y consciente de sí mismo y que la consciencia es una cualidad del propio ego. Esta es la primera ilusión del ego y la más fundamental con la cual nos atrapa en el ciclo del placer y dolor y de las recarnaciones.

Las identificaciones ilusorias del ego relativas al cuerpo, la mente etc.

La identificación del ego con el cuerpo crea la sensación de "el cuerpo soy yo" ("yo-idad" ) y ocupa el lugar del agente de todas las acciones realizadas por el organismo. Así crea la sensación ilusoria de "Yo soy el hacedor".
La identificación del ego con la mente pensante crea en nosotros la sensación ilusoria de "Yo soy el pensador".
La identificación del ego con la mente emocional crea en nosotros la sensación ilusoria de "Yo soy el sentidor".
La identificación del ego con lo vital crea en nosotros la sensación ilusoria de "Yo soy el disfrutador".
La identificación del ego con la mente sensorial crea en nosotros la sensación ilusoria de "Yo soy el percibidor".
La identificación del ego con el intelecto (buddhi) crea en nosotros la sensación ilusoria de "Yo soy el conocedor".
Con la identificación del ego con las personas y objetos externos se desarrolla la "mio-idad". Así decimos mi coche, mi esposa, mi... Los consideramos como una extensión de nosotros mismos. Cuando los perdemos experimentamos mucho sufrimiento innecesario.

El ego reclama también como propias las cualidades y capacidades superiores de nuestra inteligencia. El discernimiento, el amor, la intuición, la creatividad, la compasión, la devoción no tienen nada que ver con el ego. Todas estas son cualidades o expresiones de nuestra inteligencia más profunda y la Mente sáttvica. Pero el ego crea la ilusión de que pertenecen a él. Así engañados por el ego decimos, “Yo soy compasivo”, “Yo soy devocional”, “Yo soy inteligente”, etc

 LAS ILLUSIONES DEL EGO 

Primera ilusión: El ego nos engaña y nos hace sentir que somos el propio ego. Esta es la ilusión básica y la más fundamental.

Segunda ilusión: El ego debido a su identificación con el cuerpo, crea en nosotros la ilusión de que somos un cuerpo que tiene una mente para pensar y un corazón para sentir. Además, el ego nos hace considerar nuestro cuerpo como real y nuestra identidad verdadera (el Alma) que es consciencia pura como algo que no existe.

NOTA: Qué es real y qué es irreal

Real es lo que existe por sí mismo (que es auto-existente) y es consciente de sí mismo. Real además es lo que nunca muere, lo que existe en todos los períodos de tiempo (pasado, presente y futuro,) lo que no se somete a ningún tipo de cambio o modificación y existe en todos los estados de conciencia (es decir: estado de la vigilia, del sueño y del sueño profundo).
El cuerpo, la mente y el prana son temporales y subjetivos a cambiar o a morir. No aparecen en todos los períodos de tiempo ni en los tres estados de conciencia. Podemos experimentarlos sólo cuando la luz de la consciencia (la atención o la conciencia) se enfoca en ellos. No son auto-conscientes ni auto-luminosos por lo tanto son irreales. Aparecen como reales porque son impregnados y animados por la consciencia y toman prestada la realidad de la conciencia. Como la luna que no tiene luz por sí misma y brilla sólo porque la luz del sol se refleja en ella, del mismo modo el cuerpo, la mente y el prana parecen ser auto-luminosos porque la luz de la conciencia se refleja en ellos.

Tercera ilusión: El ego se identifica con los pensamientos y proyecta en ellos la realidad de la conciencia. Por eso experimentamos nuestros pensamientos como reales. Lo mismo hace con las emociones. Estamos engañados de que nuestras emociones son reales porque el ego proyecta en ellas la realidad de la conciencia.

Cuarta ilusión: El ego se identifica con los pensamientos y las emociones y proyecta a sí mismo en ellos. Así los consideramos como una extensión de nosotros mismos.

Quinta ilusión: El ego junto con la mente y con la ayuda de rajas guna proyecta las percepciones sensoriales (de la vista, del oido etc..) como un mundo externo, cuando en realidad todas la formas y objetos externos son sólo formas mentales; es decir, el llamado mundo exterior es sólo nuestras formas mentales proyectadas como un mundo exterior.

El tamas cubre este proceso de proyección y nos impide ser conscientes de esta ilusión

Sexta ilusión: El ego junto con la mente y el rajas guna proyecta en los objetos externos cualidades que no tienen. Así nos hace creer que son sólidos y reales, mientras son sólo un flujo de energía e irreales.

Septima ilusión: Otra gran ilusión del ego es proyectar y sobreponer sobre los objetos externos las cualidades de felicidad, placer y dolor. A causa de este milagroso engaño el ego nos hace buscar la felicidad fuera de nosotros mismos. De esta manera estamos atrapados en la red de los deseos, placeres y sufrimiento.

Por supuesto, la interacción entre la mente y los objetos externos puede crear sensaciones agradables o desagradables, pero no puede causar felicidad o placer. Además estas sensaciones (agradables o desagradables) en realidad son creadas en la mente y sólo por la mente.

El mismo objeto puede ser para una persona agradable y para otra desagradable. Esto nos indica que el objeto mismo no es agradable o desagradable. Además el mismo objeto puede ser una vez agradable y otra vez desagradable. Por ejemplo, si el clima es fresco un abrigo grueso hará que nos sintamos bien y será agradable. Pero si hace mucho calor el mismo abrigo nos hará sentir molestias y será desagradable. La leche cuando estemos sanos nos parece agradable pero cuando estemos enfermos nos da disgustia.

Nuestra constitución física y mental, las experiencias anteriores, las condiciones externas y el estado de nustra mente determinan lo que puede ser agradable o desagradable para nosotros en un momento determinado.

Sólo cuando las condiciones externas y nuestra mente, energia vital, cuerpo y sentidos están sanos y en condiciones correctas la experiencia de sentir los objetos puede ser agradable.

Mientras las sensaciones agradables son creadas por la interacción de la mente con los objetos bajo ciertas condiciones, el placer y la felicidad se proyectan sobre ellos y no tienen nada que ver con los objetos. Sólo el placer sexual no es una proyeción, aunque el ego proyecta sus pasiones y imaginaciones en el acto real.

En los objetos no hay felicidad ni placer

En los objetos sensoriales no hay ni felicidad ni placer. La felicidad es un atributo de nuestra Alma (Consciencia). Pero cuando se cumple un deseo la mente se vuelve por un tiempo calmada, concentrada e introvertida. En este estado mental la mente refleja naturalmente la felicidad de nuestro Ser interior o Consciencia. Pero nosotros no lo reconocemos porque el ego pone un velo en este proceso y pensamos que experimentamos felicidad porque hemos conseguido el objeto deseado.

En cuanto al placer que se proyecta sobre los objetos se trata de energia sexual modificada y cristalizada en el campo energético como placer y pasión. Por ejemplo cuando comemos una comida que nos gusta, el placer que experimentamos no tiene nada que ver con la comida misma sino es una proyección de nuestra pasión en ella.

Esta proyección de felicidad y placer en los objetos externos ocurre debido a la potencia de rajas guna y no podemos ser conscientes de ello ya que el guna tamas la encubre. Esto sucede en un abrir y cerrar de ojos y por eso es muy difícil para las personas ordinarias ser conscientes de ello.

Sólo los meditadores muy avanzados dotados de mentes sattvicas posiblemente puedan tener la capacidad de ser conscientes de la ilusión creada por los gunas y el ego.

Cuando, por el aumento de la cualidad sattva en nuestra mente y por la discriminación (discernimiento) e indagación, nos demos cuenta de esta proyección ilusoria y comprendamos que nuestro sufrimiento es a causa de los placeres sensuales, entonces naturalmente podrá surgir en nosotros el desapego y el desapasionamiento (indiferencia) hacia los placeres sensuales.

La discriminación (discernimiento), el desapasionamiento o indiferencia y el desapego son los pilares más importantes en la realización del Ser. Sin su desarrollo en un alto grado la liberación no es posible.

Octava ilusión: El ego proyecta a otras personas sus cualidades y crea la ilusión de que estas cualidades pertenecen a ellos. Por ejemplo, el ego proyecta su lujuria y pasión a una mujer o a un hombre y nos hace creer que esta persona es muy sexual con el fin de excitar la energía y experimentar placer sexual.

El ego también proyecta sus cualidades a los demas y a continuación les echa la culpa por lo que ve en ellos, y así se esconde de nosotros y no nos damos cuenta que estas cualidades son de nuestro ego y se hallan en nosotros.

El ego no quiere que la mente consciente lo reconozca porque una vez que estemos conscientes de ello y nos desidentificamos, perderá el control y la soberanía sobre nosotros.

Debido a estas proyecciones no vemos a los demás como son, sino como el ego quiere que los veamos. Las otras personas son sólo espejos que reflejan nuestras cualidades mentales y emocionales. Las cualidades psicológicas que vemos a los otros son nuestras cualidades proyectadas a ellos.

Conociendo que los otros reflejan solo nuestras cualidades psicológicas nos puede ayudar a reconocer las cualidades que llevamos en nuestra mente subconsciente. Por ejemplo, creemos que no tenemos lujuria pero al mismo tiempo la vemos a los demás. Esta lujuria que vemos tan claramente a los otros es sólo nuestra lujuria proyectada a ellos.

Novena ilusión : El ego se enfoqua sólo en una pequeña parte de una situación e ignora todo lo demás y nos hace creer que la parte es el todo.

Décima ilusión: El ego crea una realidad ilusoria usando varios métodos, a saber: une y combina los pensamientos según su propia voluntad, añade o quita cosas de lo que realmente ha sucedido, exagera unos aspectos y subestima otros y viceversa, y así logra crear su propia realidad ilusoria.

¿Cómo experimentamos la felicidad?

La felicidad se encuentra siempre dentro de nuestro corazón, es un atributo de la Consciencia, pero no la experimentamos porque nuestra mente está siempre agitada y extrovertida y siempre estamos en un estado de confusión emocional.
 Podemos experimentar la felicidad sólo cuando la mente está tranquila y descansa en nuestro corazón. Los deseos, los miedos, la ira, etc., mantienen a la mente siempre agitada y el prana se contrae. Esta condición se experimenta como sufrimiento.


Cuando se cumple un deseo la mente se vuelve por un tiempo calmada, concentrada e introvertida. En este estado mental la mente refleja naturalmente la felicidad de nuestro Ser interior o Consciencia. Pero nosotros no lo reconocemos porque el ego pone un velo en este proceso. Pensamos que experimentamos felicidad porque conseguimos el objeto deseado.

Debido al cumplimiento de los deseos podemos experimentar un poco de felicidad, pero debido a los deseos experimentamos una gran cantidad de sufrimiento psicológico, servidumbre y separación. No podemos tener deseos y placeres sin experimentar sufrimiento, porque todos los trastornos y defectos psicológicos son sólo modificaciones del deseo. El impulso o la energía del deseo tiene una fuerte vibración que se experimenta como sufrimiento. Además los deseos son insaciables y no hay manera de estar libre de los impulsos dolorosos del deseo si tratamos siempre de cumplirlos.

El camino espiritual hacia la felicidad

Por otro lado, hay una manera de disfrutar de la felicidad de nuestro verdadero Ser interior, sin sufrir consecuencias dolorosas. Este es el camino espiritual. Mediante la purificación, el auto-control, el discernimiento, el desapego, la meditación y la auto-indagación podemos conscientemente morar siempre en nuestro corazón y experimentar el gozo de nuestra propia existencia.

La libertad, la paz y la felicidad es lo que realmente somos, pero el ego y los deseos nublen nuestra inteligencia y no nos damos cuenta de ello.

El ego es nuestro verdadero enemigo y no los objetos en sí mismos. Si mediante intensas prácticas espirituales eliminamos de nuestra psicología este virus psicológico del ego y los deseos podemos experimentar siempre la felicidad, la paz y la libertad completas.

Este es nuestro destino y nuestra morada eterna.

¡Que Dios te bendiga para realizar tu verdadera naturaleza en esta misma vida y ser Libre para siempre!
 

  Paz, Amor, Armonia




lunes, 18 de agosto de 2014

“EL MUNDO ESTA EN LA MENTE” “YOGA – VASISTHA”




“EL MUNDO ESTA EN LA MENTE”

“YOGA VASISTHA”

EXTRACTOS DE LAS INSTRUCCIONES DEL SABIO VASISHTHA
A SU DISCÍPULO EL PRÍNCIPE RAMA
 

QUINTA CONVERSACIÓN


Dijo el bienaventurado Våsishtha:
«El egoísmo es la raíz de las formas de sufrimiento más extendidas por los bosques de este mundo, cuyos árboles producen las envenenadas flores de los deseos. Por lo tanto, oh Rama, esfuérzate con diligencia en hacer desaparecer de tu corazón el sentido del egoísmo y busca la felicidad comprobando en cada momento la nada de tu pequeño tú1.
1 Pequeño tú: El ego empírico. Véase nota 3 de la III conversación.

El error del egoísmo es comparable con una nube oscura: esconde en sus tinieblas el brillante disco de la luna de la verdad y oculta de nuestra vista sus rayos luminosos. La errónea impresión de realidad del mundo no puede borrarse sin el conocimiento de su irrealidad, conocimiento que procede de los Shastras y de los labios vivos de un Instructor2.
2 Los labios vivos de un Instructor: La tradición oriental mantiene que nadie puede lograr la realización sólo con el estudio de libros, con ceremonias rituales o con prácticas de orden ético; es necesario un Maestro vivo (guru).

Aquel que predica la irrealidad del mundo y la realidad de Brahman es tomado enbroma por el ignorante, que le mira como a un loco. El sabio y el ignorante no pueden ponerse de acuerdo sobre este tema, como no pueden entenderse los borrachos con la gente sobria.

El hombre inteligente, que cree que el Espíritu supremo y siempre sereno de Brahman penetra el universo, no puede ser desviado de su sólida convicción.

Los ignorantes desconocen la noción de Espíritu: creen que la Materia es la causa y el efecto de su propia producción. Pero el hombre dotado de sabiduría discierne al Espíritu dominando en todas las formas de creación de la misma manera que ve la sustancia, es decir, el oro, en todos los adornos hechos de este metal.

Sólo hay un Ser realmente existente; es en Sí mismo Verdad y Consciencia; su naturaleza es paz y pura Inteligencia. Es inmaculado, omnipresente, en constante quietud, sin altibajos.

Siendo quietud y calma perfecta; no ve nada en la existencia; y sus creaciones subsisten en ese reposo como partículas de Su propio esplendor.
De la misma manera que se ve brillar a las estrellas en la oscuridad de la noche y
emerger a las olas en la superficie de las aguas, así todos estos fenómenos se manifiestan en Su realidad.

Todo lo que este Ser quiera ser, en el acto se autoconcibe siéndolo; sólo esta Inteligencia es la verdadera Realidad, y todas las demás son reales sólo en la medida en que se las ve salir de Ella y volver a Ella.
También nosotros hemos surgido de esa Voluntad divina: así, en ninguno de nosotros hay realidad ni irrealidad.

Esa Inteligencia despierta se llama mundo fenoménico y dormida y en calma lo que denominamos salvación, liberación o extinción del sufrimiento.
Ahora escucha, oh Rama, y te enseñaré a conocer esa Verdad divina.

El hombre de mente elevada observa el mundo como observaría una brizna de paja y rechaza sus preocupaciones como se despoja una serpiente de su piel.
Aquel cuya mente es iluminada por la maravillosa luz de la verdad del santo Yoga
Adhyatma, se encuentra siempre bajo la protección de las leyes espirituales al igual que el Huevo del mundo3 está siempre protegido por Brahma.
3 El Huevo del mundo: En la descripción de la Creación que hacen los Upanishads, al Universo, en su forma primera y como alma cósmica (Hiranyagarbha), se le llama Huevo de Brahma, el Creador según la tradición hindú.

Acércate al Instructor, oh Rama, con fe y veneración, y escucha todos los días la
Verdad sagrada que sale de sus labios, sirviéndole con todas tus fuerzas. Por él recibirás un día la Verdad divina y serás libre.

Quienes son conocidos por sus virtudes, tienen el poder de gobernar su destino, de cambiar sus males en bien y de volver duradera su prosperidad. Quienes están insatisfechos con su presente estado y desean progresar, así como aquellos que tienen sed de conocimiento y buscan la Verdad, estos son llamados con toda la razón seres humanos; todos los demás no son más que brutos.

El renovado deseo de gozar de lo que se ha gozado y de volver a ver lo que ya se ha visto, no es el medio de desembarazarse del mundo, sino la causa de numerosos nacimientos debidos a esos mismos placeres.

Que repercuta en el mundo la grandeza de tus virtudes, tu renuncia, la excelencia de tu conducta, tu servicio desinteresado a los hombres y tu consagración a Dios en la persona del Instructor, porque de aquellos cuyas buenas acciones resplandecen como la luz de la luna se dice que están verdaderamente vivos, mientras que los demás, quienes no alcanzan un renombre semejante, están muertos aunque vivan.

Los frutos de la realización maduran siguiendo con paciencia los mandamientos de los Shastras, repitiendo, sin prisa por alcanzar el éxito, los mantras4 recibidos en las iniciaciones y perfeccionándose a través de una larga práctica.
4 Mantra: Breve oración mística dada por un Guru tradicional a un discípulo admitido tras una iniciación yóguica. Cuando se la repite correctamente, proporciona la consciencia espiritual.

¿Para qué pueden servir la riqueza, la belleza, la fama o el poder sin un conocimiento de la Verdad? Conságrate al saber, por tanto, y considera a la riqueza como un desecho sin valor.

Elévate y acepta el remedio capaz de preservarte de la vejez y de la muerte: el conocer que toda riqueza y toda prosperidad, todo placer y todo goce son perjudiciales si no están consagrados al bien de los demás; si no, su único efecto es hastiar y debilitar nuestro organismo.

Ahora, Ramaji, he aquí la Verdad suprema. Bienaventurados quienes la escuchan y por tres veces benditos quienes, de su realización, hacen el único objetivo de su vida.
Brahman es el intelecto.
Brahman es la mente.
Brahman es la inteligencia.
Es sustancia. Es solidez.
Es el principio de todas las cosas.
El universo entero es Brahman.
Y, sin embargo, Él trasciende infinitamente todo esto.

En realidad, el mundo es nada, porque todo es únicamente Brahman.

Al margen del hecho de la existencia de Brahman, no hay nada que pueda comprobarse como absolutamente cierto, y la verdad escrituraria declara: «Verdaderamente, todo es Brahman. »

Guárdate del grandioso espectáculo de este mundo, que tan sustancial es para la vista y tan absurdo para la experiencia; es la guarida de los dragones del deseo lanzando la venenosa espuma de sus pasiones.

Intenta abandonar tus deseos y evitarás todas las dificultades; deja de pensar en algo y tu antojo por ello desaparecerá por sí solo. Incluso pisar una flor se acompaña de un  esfuerzo, pero ningún esfuerzo es necesario para destruir tu deseo, porque desaparecerá por sí mismo si no piensas en él.

Para coger una flor tienes que abrir la mano, pero para destruir tus frágiles y engañosos deseos no tienes que hacer nada.
Apartando tus pensamientos de los objetos y fijándolos en Brahman, serás capaz de realizar lo que para los demás es imposible.

La entera preocupación de nuestras vidas es desear y hacer, y a continuación, desear de nuevo; sin embargo, cuando se ha extirpado de la mente toda su propensión inquieta, queda liberada de toda ansiedad.
Abandona tu loca confianza en los fenómenos visibles, deja todo eso y permanece
enraizado en la consciencia ‘Soy el Infinito’.

Antes de haber borrado de la mente la idea de que hay cosas deseables y otras que no lo son, es difícil encontrar la paz y la gracia de la serenidad, como le es difícil al claro de luna traspasar un cielo encapotado.
Nuestros deseos y nuestras aversiones son dos monos que viven en el árbol de nuestro corazón; mientras lo sacudan y lo zarandeen con sus brincos y sobresaltos, no puede haber reposo.»

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 Paz, Amor, Armonia